Vacaciones de invierno verdes

Estamos a mediados del invierno, van a terminar las vacaciones y los chicos piden a gritos actividades para hacer. Jugar al aire libre es lo ideal, pero cuando el clima no acompaña empezar una siembra puertas adentro puede ser una alternativa divertida. Aquí te contamos algunas ideas para que, con poco esfuerzo y creatividad, puedan ponerlas en práctica.

Empezar una compostera
En un rincón (reducido, no necesita ser grande) se puede empezar por juntar las hojas y el pasto seco. En poco tiempo se convertirán en tierra. Si se animan a más, pueden armar unos cajones de madera de aproximadamente 60 cm de ancho, 60 cm de largo y 2 m de profundidad para tirar los desperdicios orgánicos (que no contenga huesos ni carne ni mucha grasa), hay que humedecerlos y removerlos de vez en cuando con la ayuda de una pala o laya. Para acelerar el proceso se pueden incorporar lombrices californianas; transformarán la basura en la mejor tierra fértil.


Estamos a mediados del invierno, van a terminar las vacaciones y los chicos piden a gritos actividades para hacer. Jugar al aire libre es lo ideal, pero cuando el clima no acompaña empezar una siembra puertas adentro puede ser una alternativa divertida. Aquí te contamos algunas ideas para que, con poco esfuerzo y creatividad, puedan ponerlas en práctica.
Collage
Si tus hijos disfrutan pintando, invítalos a juntar distintos elementos cotidianos que ya no se usen como papeles, cartones y plásticos para que luego hagan un collage. También hay que animarse con productos orgánicos: flores y hojas pueden ser una muy buena fuente de color.
Plantar un árbol
Mucha gente planta un árbol con el nacimiento de un hijo. Si en esa oportunidad no lo hicieron, puedes aprovechar ahora, que están un poco más grandes, para plantarlos con ellos: que cada uno elija uno y se ocupe de su cuidado.


Estamos a mediados del invierno, van a terminar las vacaciones y los chicos piden a gritos actividades para hacer. Jugar al aire libre es lo ideal, pero cuando el clima no acompaña empezar una siembra puertas adentro puede ser una alternativa divertida. Aquí te contamos algunas ideas para que, con poco esfuerzo y creatividad, puedan ponerlas en práctica.
La huerta en casa
No necesita ser grande, hasta puedes hacerla en macetas y asignarle una a cada uno de tus hijos. Para empezar busca verduras o hierbas fáciles, que les guste comer y no ocupen mucho espacio. Los rabanitos y la rúcula son especies que crecen muy rápido: ideal para ansiosos.

Jardinería sin basura
Es bueno que los chicos tomen conciencia de la cantidad de basura que producimos diariamente, y cómo buena parte de esta puede volver a usarse. Rescatar elementos como latas y cartones para convertirlos en macetas puede ser el primer paso de una vida más sustentable.
Dejémoslos entrar también a la cocina para explorar las verduras y frutas que tenemos en la heladera o despensa. Naranjas, limones, papas, paltas, zanahorias, remolachas y cebollas. Todo sirve. Aunque te parezca increíble, puedes usar todas esas frutas y verduras para crear plantas nuevas (no todas darán frutos, pero los chicos se entusiasmarán con el proceso).


Estamos a mediados del invierno, van a terminar las vacaciones y los chicos piden a gritos actividades para hacer. Jugar al aire libre es lo ideal, pero cuando el clima no acompaña empezar una siembra puertas adentro puede ser una alternativa divertida. Aquí te contamos algunas ideas para que, con poco esfuerzo y creatividad, puedan ponerlas en práctica.
Pequeñas semillas

Citrus como naranjas, limones, mandarinas, pomelos y limas abundan en invierno y sus semillas son fáciles de germinar. Perfore con un martillo y un clavo una lata de aproximadamente 10 cm de diámetro (de duraznos, por ejemplo) y llénela con tierra fértil humedecida. Retire las semillas enteras de la fruta y plante tres o cuatro de ellas, cúbralas con dos centímetros de tierra y riegue; fíjese que la tierra siempre esté húmeda. Las semillas deberían germinar en un mes.
Semillas grandes
No le tenga miedo a las semillas grandes, un buen comienzo puede ser probar con los carozos de palta. Déjelo secar uno o dos días, luego plántelo en una maceta con tierra fértil humedecida, dejando su parte más angosta (puntiaguda) expuesta al aire.
Otra forma divertida de ver brotar una semilla de palta es suspendiéndola en un vaso de agua o una botella recortada. Clave tres escarbadientes de madera en el carozo para que éste pueda apoyarse sobre el borde del vaso o la botella. Agregue agua, que no cubra más del 30 % del carozo, y deje su lado puntiagudo hacia arriba. Luego de uno o dos meses los chicos podrán ver crecer las raíces a través del vidrio o plástico transparente (cada tanto cambie el agua), luego hay que plantar la semilla brotada en una maceta con tierra.

Tubérculos
Papas y batatas también son fáciles de ver brotar. Busquen papas viejas, que perdieron turgencia: cuanto más arrugadas, mejor. Coloque la papa o trozos de ellas en alguna lata o cartón de leche con tierra fértil humedecida. También puede usar el sistema de los escarbadientes en el vaso de agua. Al cabo de una semana tendrá la papa brotada.
Luego de haber visto crecer cada planta de manera individual, se puede transplantarlas todas juntas a un gran macetero (40 cm de ancho) con tierra fértil humedecida; fíjese que reciba de cuatro a cinco horas de sol como mínimo por día. En la imaginación de los más pequeños el macetero puede convertirse en una selva que podrá ser invadida con sus juguetes (dinosaurios, autitos, muñecas); sólo ellos sabrán en qué mundo imaginario están. Al menos por un rato, permanecerán alejados de sus artilugios tecnológicos.


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