Un jardín en las barrancas del Río Paraná

La elección de las plantas estuvo condicionada por el color de los muros de la casa. Se eligieron Verbena bonariensis, Melianthus y Pennisetum que se plantaron en grandes masas; mirá las fotos

Obra: Jardín privado
Lugar: Zárate, provincia de Buenos Aires
Proyecto de paisajismo: Estudio Barzi-Casares
Estudio de arquitectura: Arq. Ivan Robredo
Año de ejecución: 1999
Superficie jardín: 5ha

El contexto. Este jardín en las barrancas del Río Paraná tiene la virtud de contar con algarrobos centenarios, masas de equisetum y grandes ejemplares de sombra de toro.

Antes de la intervención paisajística, la vegetación nativa se ubicaba únicamente en la pendiente. Todo el terreno alto había sido "limpiado", ese eufemismo que esconde muchas veces la eliminación de todo lo existente. Así, se presentaban dos mundos opuestos: la selva, virgen, exuberante, indómita, hogar de yararás y carpinchos y el jardín, un desierto de césped verde, un espacio sin vida.

El diseño general. Ante la vegetación única y profusa tomaron dos grandes decisiones, la primera fue respetar todo lo existente sin sacar nada y la segunda fue crear un jardín que le sirva de anticipo o introducción a la selva.

Basaron el diseño en curvas amplias, audaces, que se entrelazan y atraviesan el camino, uniendo las diferentes construcciones y definiendo las masas y los vacíos. Es un jardín dinámico, con movimiento, pero las curvas imitan los meandros de un río de planicie y dan, de esta manera, lugar a remansos y descansos. La plantación es simple pero configura enormes masas, canteros de más de 10 metros de ancho, en muchos casos para estar a escala con el vasto paisaje.

Así como la forma de las masas de plantación son curvas geométricas, la ubicación de cada grupo de especies se realiza en manchas curvas que refuerzan el diseño. Los senderos que conectan las construcciones entre sí y con la pileta se hicieron con un deck de madera para dar la sensación de que flotan por arriba del mar de plantas sin interrumpirlo. Los grupos de cada especie continúan el trazo curvo a cada lado del deck para enfatizar esa sensación. Las pasarelas se internan en la selva permitiendo al visitante recorrerla sin intervenir en la vegetación, los escurrimientos ni el movimiento de su fauna. En lugares estratégicos se ubicaron miradores desde los cuales pueden disfrutarse las vistas. La pileta se construyó al borde de la barranca de manera que el deck se encuentra como suspendido en el vacío, a la altura de la copa de los árboles, algunos de los cuales atraviesan el deck y se incorporan en el solárium.

Las especies. Un capítulo aparte mereció la elección de especies. Aunque el clima es benigno y el suelo es rico había otras limitantes. En primer lugar, el mantenimiento, ya que se necesitaban plantas que no precisaran mayores cuidados. En segundo lugar, debían integrarse visualmente con el paisaje. Para esto se usaron gramíneas en la parte más plana y, cerca de la barranca, se incluyeron especies autóctonas como Solidago y Eryngium con otras exóticas, pero típicas de esas condiciones como Canna, Hemerocallis, Abutilon y Paspalum.

La última consideración a tener en cuenta era el tono de verde a usar. Las construcciones estaban pintadas de un verde muy especial y debía usarse un tinte azulado y mate, como el colorido de los Melianthus de la entrada.

Muchos jardines. El parque cuenta con diferentes rincones. El jardín de entrada presenta un diseño curvo, dibujado por caminos de granza. Abundan los lapachos, los canteros de gauras, Pannicum y Verbena bonariensis. Además, se distinguen las grandes masas de Pennisetum 'Moudry' que viran al dorado durante el invierno y acompañan los colores otoñales de los robles. Este jardín conecta las tres construcciones y fue diseñado para ser visto desde el auto cuando se ingresa, razón por la cual se utilizaron grandes masas de una sola planta para facilitar la lectura. El camino luego se abre y da lugar a un gran plano de césped, palos borrachos y bancos especialmente diseñados para el lugar, antes de entrar en el círculo de jacarandáes. Esta figura está delineada por jazmines y agapantos y puede recorresrse no sólo desde el camino de entrada sino también por la pasarela que lleva a la casa de huéspedes.

En el rincón de la pileta dominan los colores cálidos. Un cantero de hemerocalis rojos y bajos más unos cina-cinas separan la pileta de la casa.

El sector del estanque se ve desde la galería y sirve de punto focal para retener la mirada y desviar la atención de la calle. Los canteros son el límite del terreno y se plantaron con espinillos y Solanum augustifidum.

Hacia el Paraná, se encuentra la bordura dorada con stipas, cina-cinas, rosas, coreopsis y una masa de solidagos como preludio a la barranca. Es en este jardín y en las galerías donde la plantación se hace más ornamental. s


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