Una guía práctica para saber cómo elegirlos, cultivarlos y mantenerlos.
Al comprar un helecho hay que verificar que tenga una buena masa de raíces, con puntos de crecimiento de color verdoso, con la corona bien afirmada al sustrato y que presente puntos de color verdoso en la unión del tallo y la raíz. Es importante informarse sobre el origen y la aclimatación que ha tenido.
Si bien los helechos prosperan en la naturaleza en ambientes bastante extremos, en el jardín necesitan ciertos cuidados básicos: buen sol, humedad constante y, sobre todo, abrigo del viento. En general se desarrollan con más cantidad de frondes, que crecen más grandes y ramificadas, y se vuelven más longevas.
Es importante tener un buen drenaje, conviene que el suelo quede elevado unos 20 a 30cm para que no quede agua estancada. Las raíces, por lo general, son superficiales y necesitan ser cubiertas por un mulch de material bien descompuesto o grava si son especies xerófilas (amigas de la sequía). Conviene mantener las raíces bien húmedas. Funciona muy bien el riego por goteo o micro aspersión, ya que es necesario el ambiente húmedo pero sin exceso de agua. Pueden agruparse las especies que requieren similares condiciones de riego y clima.
El mantenimiento es sencillo. Una vez arraigados y adaptados al lugar definitivo, hay que fertilizar anualmente con un buen compost o mulching, para reemplazar pérdidas de suelo y mantener las raíces frescas. También hay que cortar las frondes secas del año anterior para mantenerlo más compacto y decorativo. En algunas especies las hojas se caen solas a medida que envejecen.
Foto: Ángela Copello
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