Todo el mundo tuvo alguna vez o aspira a tener uno en su casa. Acá te contamos cómo distinguirlos
Son plantas muy primitivas, sin flores ni frutos, que aparecieron en la Tierra hace 345 millones de años. Pertenecen a la división del reino vegetal de las Pteridófilas. De ellas se destacan las hojas, que se llaman frondes, de gran diversidad de formas, tamaños y texturas. En general, son grandes y están muy divididas. Cuando son jóvenes tienen la punta enrulada, en forma de cayado de pastor. Pueden nacer de un tallo horizontal que va dando hojas hacia arriba a intervalos, o pueden nacer en forma de corona, desde un tallo vertical corto y grueso. En algunas pocas especies (helechos arborescentes) las hojas crecen en la punta de un tallo como si fuera una palmera. Normalmente las más viejas van muriendo y secándose a medida que nacen las jóvenes. Los helechos se reproducen sin flores. En una determinada época del año, aparecen unas formaciones en el envés de las hojas -puntos, líneas o enrulamientos del borde- donde crecen órganos productores de esporas. Las esporas son células protegidas por una cubierta engrosada y pueden resistir mucho tiempo hasta tener las condiciones favorables para germinar. Cuando lo hacen, dan una pequeña plantita que se llama protalo, muy dependiente de la humedad, del que crece el helecho adulto.
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