Plantas autóctonas: revalorizar la flora local

Petunias, verbenas, lantanas y portulacas son sólo algunas de las que abundan en los viveros y que, además, tienen su origen en nuestro territorio.

La Argentina se cuenta entre los 25 países con mayor biodiversidad del planeta. Esto se debe a la amplia variabilidad genética de las especies, factor que ayuda a su supervivencia y permite selecciones muy interesantes. Por ejemplo, un senecio del extremo sur (S. candidans), de grandes y bonitas hojas plateadas, domesticado por el INTA. En los ensayos de cultivo, algunos de los individuos demostraron soportar el calor intenso además del frío patagónico.

El interés en el país por valorizar y mejorar la flora nativa es reciente. Históricamente, muchas plantas autóctonas fueron al hemisferio norte y volvieron (y vuelven) producidas como divas. Algunas incluso tras largos años de popularidad en otros países antes de difundirse en nuestros viveros como las nierembergias, nicotianas y calibrachoas.

Las cortaderas que encandilaron a la Inglaterra victoriana, formaron parte de su paisaje antes de que aquí se las considerara algo más que una maleza. Muchos de nosotros hemos conocido a la Verbena bonariensis por libros del Viejo Continente. Recién entonces descubrimos que se parecían mucho a ciertas florcitas del campo, de la pampa...

Lo mismo sucede con las nicotianas, más ensalzadas afuera que en nuestros jardines. Las petunias son quizá las nativas más populares en el mundo. Muy afín –y muy buscado– es el género Calibrachoa, con flores diminutas y deliciosas, que va cobrando notoriedad en el extranjero y se comienza a ver aquí en los viveros.

Las plantas del sur siempre han resultado interesantes por su resistencia al frío. Los amancay (Alstroemeria aurea) intervinieron en la creación de las alstroemerias híbridas, tan valoradas como flor de corte junto con otras especies andinas. Algo similar sucede con la Fucsia magellanica (aljaba) y la gunnera (G. tinctoria), con hojas enormes y redondas que parecen hablar de selva tropical, aunque habituadas a los fríos inviernos. Entre otras también están las calceolarias, devenidas en ramilletes de globitos multicolores y cultivadas como plantas de interior.

La realidad es que este trabajo es costoso en insumos, recursos humanos y tiempo, además de que la iniciativa privada necesita un mercado interno que compense el esfuerzo. Es un negocio de riesgo, especialmente en un mercado chico como el argentino.

Por suerte, últimamente la valorización de nuestros recursos naturales tocó también al ámbito de las plantas ornamentales, y desde universidades e instituciones se trabaja en el tema.

Encontrá todo lo que necesitás para tu jardín en la Guía de Servicios de revistaJardin.com.ar. Entrá en la sección Actualidad de Jardín para enterarte todas las novedades sobre cursos, capacitación y eventos.

Mirá estas otras notas sobre plantas autóctonas: Cómo armar un jardín con plantas silvestres | Conocé el Jardín Botánico de Santa Bárbara | Flores silvestres: jardines de belleza natural | Bonsái con aire criollo | Taller de Diseño del Paisaje con Plantas Nativas | Arquitectura paisajista: de cara al Paraná | Robles que se cultivan en la Argentina | Patagonia & sus secretos: una buena convivencia | Flores tropicales en la Argentina: Heliconias | Secretos y cuidados: cómo cultivar aljabas


Planta del Dia

La Revista

Suscribite por $42,50 y obtené tu tarjeta Club LA NACION ¡GRATIS!

Suscribite

Especiales: La herramienta indispensable para todo amante de la jardinera
Conseguilo

Anuario 2013: La herramienta indispensable para todo amante de la jardinera
Conseguilo

Calendario: La herramienta indispensable para todo amante de la jardinera
Conseguilo