Lavandas: cómo y qué especies cultivar

Versátiles, se adaptan a diversas condiciones y lugares. Ideales para cualquier espacio verde. Acá te contamos qué tener en cuenta para cuidarlas

Algunos días atrás te contamos la vida e historia de la lavanda, una especie reconocida por su perfume y su particular color. Ahora te mostramos qué tipo de especies hay y qué condiciones necesitan cada una para cultivarlas.

Las lavandas requieren para su cultivo un suelo con buen drenaje y una posición a pleno sol. Su gran versatilidad y resistencia a la falta de agua las vuelven ideales para jardines con poco riego, o bien para ubicarlas en contenedores en terrazas y balcones. También son plantas muy valoradas por su follaje gris y sus flores, que en algunos casos -como en la L. dentata - producen casi todo el año en buen clima.

Especies. La L.angustifolia, L. Officinalis o L. Vera, ofrece los aceites esenciales más apreciados. Hay innumerables cultivares incluyendo de flores azules como el ‘Hidcote’, ligeramente rosadas, blancas, y de distintos tamaños: desde 90cm de altura hasta menos de 30. Paisajísticamente, desde siempre se cultivan con rosales, especialmente los de flores blancas. Plantadas cerca de las ventanas, cuando están en flor perfuman el aire que entra a la casa. Es la mas resistente al frío (soporta hasta -15ºC), y florece entre primavera y verano, según las zona. En la zona patagónica crece muy bien; los pocos cultivos industriales del país se encuentran allí.

Lavandula x intermedia es el lavandín (un híbrido entre L. angustifolia y L. latifolia), bastante parecido a la L. angustifolia. Hay cultivares de flores violetas y blancas. En el país existen cultivos en zonas cercanas a la cordillera, así como en la región pampeana en Sierra de la Ventana. Prospera mejor en lugares a cierta altura (de 300 a 1000 metros), y es ligeramente menos resistente a las bajas temperaturas que la L. angustifolia. Florece desde el fin de la primavera hasta febrero.

La Lavandula dentata, también llamada lavanda italiana o, localmente lavanda de jardín. Suele alcanzar cerca de un metro de altura y otro tanto de diámetro, y es ideal para la creación de cercos bajos o borduras de una sola especie; también es buena para cultivar en maceteros. Hay formas de flores ligeramente rosadas y blancas, con hojas muy angostas y prolijamente dentadas. En zonas templadas, como en la ciudad de Buenos Aires, en general florece durante todo el año, siendo más resistente que otras lavandas a la mediasombra. Es sensible a las heladas.

La Lavandula stoechas, lavanda española o cantaueso, luce inflorescencias que terminan en un notable penacho de bracteas coloreadas. Es un arbusto compacto de hasta 60cm. de altura. Es ideal para escoltar pequeños senderos, así como para jardines de rocas. Florece en primavera o verano, de acuerdo a la región.

La Lavandula pinnata es conocida como lavanda hojas de helecho. Posee hojas divididas que le dan un aspecto plumoso y su altura es de 60 a 90cm. Florece de primavera a principio de otoño, y casi todo el año en climas sin heladas. Es menos tolerante a la falta de agua que otras lavandas, y en regiones de veranos cálidos es bueno buscarle un lugar soleado, pero que no reciba de lleno el sol del mediodía.

La Lavandula lanata es una variedad de hojas lineares de bordes lisos, con aspecto blanquecino debido a pelitos protectores, lo que le da el nombre de lanata. Florece hacia el verano, y estéticamente es destacable el contraste entre el follaje grisáceo y las flores violeta oscuro.

Con respecto a los híbridos, en el mercado se observan numerosos entre especies de lavanda, la mayoría producto de distintos cruzamientos con L. dentata, la cual deja su marca en el borde de las hojas, con algunas o muchas entradas. Ejemplos de ello son el L. x ginginsii, un híbrido entre L. lanata y L. dentata, y la L. x heterophylla, híbrido entre L. latifolia y L.dentata. Cultivo
- Las lavandas prefieren un a ubicación soleada, con suelo permeable. No son demasiado exigentes en cuanto a su fertilidad, y en su mayoría son plantas resistentes a la falta de agua y sanas.

- No toleran son suelos pesados cuando los inviernos son fríos y húmedos

Para darle forma y un follaje mas compacto, pueden podarse luego de la floración.

- Cultivadas en los huertos y entre rosales, tienen fama de alejar los pulgones.

¿Cuánto dura una lavanda? Luego de unos 5 años en el jardín, las lavandas tienden a volverse leñosas. Con podas tras la floración, es posible retrasar un poco el momento de decadencia estética que es parte de su ciclo de vida.

Se han estudiado comunidades de L. stoechas que crecen espontáneamente en España, cuyas plantas -a partir de los 5 años de edad- se tornan más leñosas y aumentan su producción de aceites esenciales. Ambos factores las convierten en altamente combustibles, incrementando la posibilidad de incendios naturales. El fuego induce a la renovación de la colonia, puesto que arrasa con la competencia de plantas muy desarrolladas, y a la vez aumenta temporariamente la fertilidad del suelo, entre otros factores.

En cultivos de lavanda para la extracción de aceites esenciales, se consideran rentables aquellas cosechas que se obtiene entre los tres y ocho años tras la plantación.

*Jorge Alonso, Tratado de Fitomedicina, Ediciones Isis.

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